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SAU PAULO,(PRESSPERU).-El
Cardenal Juan Luis Cipriani a su arribo a Sau Paulo para participar de
la V Conferencia del Episcopado Latinoamericano (CELAM) concedió una
entrevista donde comentó los desafíos del Papa Benedicto XVI en su
primer viaje a América Latina.
¿Con qué ilusión viene a Brasil para recibir al Santo Padre?
Cardenal Juan Luis Cipriani: Con
la ilusión de un hijo de ver a su padre. Para nosotros, el Santo Padre
es la figura de Cristo. Uno viene con la ilusión de encontrarse con su
Padre y también de recibir en Latinoamérica al Papa. Son cosas humanas,
pero al mismo tiempo muy entrañables. Y como quien espera con gran
ilusión su mensaje. Son una serie de sentimientos de gozo, de esperanza
y también de apoyo, pues es un Papa que está haciendo un esfuerzo y
sacrificio muy grande por nosotros.
Además,
el Papa actual siendo el Cardenal Ratzinger ha visitado el Perú hasta
en dos oportunidades. Es un Papa que conoce América Latina
perfectamente.
¿Cuál considera usted
que es el mensaje que viene a traer a América Latina el Papa Benedicto
XVI en su primera visita a este continente?
El
Papa Benedicto XVI viene para anunciar a Jesucristo, porque Jesús no
hizo marketing cuando vino a la tierra. Jesús anunció un programa de
felicidad para todos. Ahora, me parece también que a la Iglesia le
falta más coherencia entre lo que anuncia y lo que hace. Por eso,
pienso que el Papa nos va a lanzar a un gran esfuerzo misionero. No
para hablar, sino para mostrarnos a Jesús. Muéstrame que te has
encontrado con Jesús y ayúdame a ir a buscarlo. Evidentemente, la
coherencia de vida en los católicos es uno de los grandes desafíos del
momento actual para los latinoamericanos y creo que el Papa nos va a
lanzar a esa tarea.
El Papa Benedicto XVI viene para inaugurar la V Conferencia del CELAM. ¿Qué desafíos tiene la Iglesia con esta reunión?
Me
gustaría mucho la propuesta de la Iglesia Católica en el campo de la
educación durante la V Conferencia. Creo que hoy hay una enorme
ausencia de valores crdiferecias socialistianos en la sociedad. La Iglesia -de alguna
manera es responsable- de que los valores de justicia, de solidaridad,
de responsabilidad, de transparencia, del no a la corrupción y al
abuso. La Iglesia de alguna manera tiene estos valores en su
planteamiento doctrinal.
En segundo lugar, la
Iglesia -de una vez por todas- creo que debe despertar al mundo de las
comunicaciones, porque la fe se transmite por la palabra y por el
ejemplo. Me parece que la Iglesia está aún retrasada en este ámbito tan
importante para el mundo de hoy así como en la tecnología de la
comunicación.
Finalmente, aunque no por eso
menos importante, hay un desarrollo económico muy importante y al mismo
tiempo unas diferencias sociales muy grandes en América Latina. No se
trata de criticar ni de oponerse a nada. La Iglesia tiene que despertar
la responsabilidad social, pero no con propuestas económicas que no es
nuestra tarea, pero si con mayor solidaridad.
El
bienestar económico debe llegar a más gente. ¿Qué podemos hacer para
despertar la conciencia de los políticos, economistas y otros
profesionales para que haya una mayor unidad y respeto a la dignidad
humana de todos los latinoamericanos?
¿Cómo evalúa el papel desempeñado por el Papa en los dos años que lleva al frente de la Sede de Pedro?
En
estos dos años, el Papa Benedicto XVI nos ha lanzado a un desafío a
todo el mundo: El amor a través de la encíclica "Deus cáritas est".
Donde nos recuerda que debemos descubrir que la misión de todo hombre y
mujer en el mundo es amarnos unos a otros como Cristo nos amó. Ese es
el gran mensaje que Dios vino a traer a la tierra.
¿Qué
significado tiene para usted que el Papa Benedicto XVI vaya a canonizar
al primer santo brasileño en su primera visita a América Latina?
El
Papa Juan Pablo II nos dijo que cualquier programa que pueda tener la
iglesia debe tener como objetivo la santidad. Pienso que, de alguna
manera, la canonización de Fray Galvao, quien además es el primer santo
brasileño, es mostrarnos un ejemplo de lo que la Iglesia predica. De
que tú y yo tenemos la obligación de buscar la santidad a través de
Cristo.
Pienso también que actualmente la
santidad está un tanto devaluada en lo que es su concepción. Se cree
que los santos son una gente de otra galaxia, que tienen una manera de
ser rara, que no ríen o que no son personas comunes y corrientes, etc.
Esa figura de ser santo, no existe. Por ejemplo, Juan Pablo II era un
hombre alegre, con una llegada a la gente y a la juventud
impresionante, con un liderazgo y una alegría constante. Amante de la
música, del campo y del deporte. ¡Ese es un ejemplo a seguir!, ¡Ese es
un santo! Creo que su ejemplo es muy bonito para la juventud.
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